transmilenio o robo lenio
Son muchas las historias de los capitalinos que a diario utilizan el sistema, y que aseguran que lo más negativo es la incomodidad de viajar en sus buses cuando circulan llenos, sobre todo en las horas pico.
"A veces los buses están tan repletos de gente que lo mejor es decir el nombre y el apellido en voz alta, porque de pronto alguna mujer puede quedar embarazada cuando trata de entrar o salir", dice un usuario.
Todos aceptan la incomodidad, privilegiando la rapidez con la que se viaja, según las encuestas de TM, en las que el 74 por ciento de los usuarios califica el servicio de bueno o muy bueno.
Pero también se quejan de las frecuencias de las rutas, aduciendo que el tiempo de espera para tomar un bus articulado o un alimentador en ocasiones supera los 15 minutos, demora que los ha llevado a desesperarse e incluso a irse de la estación o paradero a buscar un bus, buseta, colectivo o un taxi, evidenciando cada vez más la falta de buses.
De las cerca de 700 quejas o reclamos que TM recibe en promedio cada mes, el 39 por ciento (273) están relacionadas con el exceso de pasajeros en los buses o las demoras en algunos servicios.
Así lo ratifican los resultados de un Opinómetro realizado para EL TIEMPO, que reveló que el el 90,8 por ciento de los bogotanos considera que TM tiene problemas de sobrecupo.
Además, el 71,2 por ciento dice que el sistema no cuenta con suficientes automotores (actualmente tiene 864 articulados).
Angélica Castro, gerente del sistema, reconoce las fallas, pero aún así asegura que "física y técnicamente es imposible que exista sobrecupo en los buses de TM".
Según la funcionaria, el cupo máximo de un bus articulado es de 160 personas, 48 sentadas y 112 de pie.
"Esto significa que en los 18 metros de área de cada bus solo se pueden tener 7 pasajeros por metro cuadrado, que es sin duda un tema de apretamiento, pero también una distribución normal acorde con cualquier sistema de transporte masivo del mundo".
Es una cifra homologada por el Ministerio de Transporte, y que en junio pasado fue ratificada en primera instancia por el Consejo de Estado luego de una acción de cumplimiento de un ciudadano que pidió revisar el tema del sobrecupo en TM.
Para no sobrepasar este límite, los 372 buses de la fase II (Calle 13 - Américas, NQS y Suba) fueron equipados con un sensor que le indica al conductor si hay sobrepeso en el carro (más de 30 toneladas).
Angélica Castro dice que "esa señal también le llega al Centro de Control, que en el menor tiempo posible despacha otro expreso para cubrir la demanda. Esos buses son los que circulan con un letrero que dice En Tránsito".
Pero la explicación a la incomodidad también nace de un problema cultural generado por los propios usuarios que -además de preferir los servicios expresos- se ubican dentro del bus cerca a las puertas para salir más rápido, dejando algunos espacios más vacíos que otros.
Un problema que TM pretende solucionar pronto con campañas de concientización a los usuarios para que empiecen a usar más a menudo otros servicios como el corriente. También se cambiará para la fase III (Calle 26 y carreras 10a. y 7a.) el diseño de los vehículos.
Y además, en diciembre de este año, llegarán 70 nuevos buses articulados para mejorar las frecuencias del sistema. "El promedio de espera en una estación en horas pico debería ser cercano a los tres minutos, incluso menos, y en eso estamos trabajando", concluye Angélica Castro.
Pero la gente sigue sintiendo que la espera es mayor, y que los 'Transmillenos' cada vez están más saturados.
"A veces los buses están tan repletos de gente que lo mejor es decir el nombre y el apellido en voz alta, porque de pronto alguna mujer puede quedar embarazada cuando trata de entrar o salir", dice un usuario.
Todos aceptan la incomodidad, privilegiando la rapidez con la que se viaja, según las encuestas de TM, en las que el 74 por ciento de los usuarios califica el servicio de bueno o muy bueno.
Pero también se quejan de las frecuencias de las rutas, aduciendo que el tiempo de espera para tomar un bus articulado o un alimentador en ocasiones supera los 15 minutos, demora que los ha llevado a desesperarse e incluso a irse de la estación o paradero a buscar un bus, buseta, colectivo o un taxi, evidenciando cada vez más la falta de buses.
De las cerca de 700 quejas o reclamos que TM recibe en promedio cada mes, el 39 por ciento (273) están relacionadas con el exceso de pasajeros en los buses o las demoras en algunos servicios.
Así lo ratifican los resultados de un Opinómetro realizado para EL TIEMPO, que reveló que el el 90,8 por ciento de los bogotanos considera que TM tiene problemas de sobrecupo.
Además, el 71,2 por ciento dice que el sistema no cuenta con suficientes automotores (actualmente tiene 864 articulados).
Angélica Castro, gerente del sistema, reconoce las fallas, pero aún así asegura que "física y técnicamente es imposible que exista sobrecupo en los buses de TM".
Según la funcionaria, el cupo máximo de un bus articulado es de 160 personas, 48 sentadas y 112 de pie.
"Esto significa que en los 18 metros de área de cada bus solo se pueden tener 7 pasajeros por metro cuadrado, que es sin duda un tema de apretamiento, pero también una distribución normal acorde con cualquier sistema de transporte masivo del mundo".
Es una cifra homologada por el Ministerio de Transporte, y que en junio pasado fue ratificada en primera instancia por el Consejo de Estado luego de una acción de cumplimiento de un ciudadano que pidió revisar el tema del sobrecupo en TM.
Para no sobrepasar este límite, los 372 buses de la fase II (Calle 13 - Américas, NQS y Suba) fueron equipados con un sensor que le indica al conductor si hay sobrepeso en el carro (más de 30 toneladas).
Angélica Castro dice que "esa señal también le llega al Centro de Control, que en el menor tiempo posible despacha otro expreso para cubrir la demanda. Esos buses son los que circulan con un letrero que dice En Tránsito".
Pero la explicación a la incomodidad también nace de un problema cultural generado por los propios usuarios que -además de preferir los servicios expresos- se ubican dentro del bus cerca a las puertas para salir más rápido, dejando algunos espacios más vacíos que otros.
Un problema que TM pretende solucionar pronto con campañas de concientización a los usuarios para que empiecen a usar más a menudo otros servicios como el corriente. También se cambiará para la fase III (Calle 26 y carreras 10a. y 7a.) el diseño de los vehículos.
Y además, en diciembre de este año, llegarán 70 nuevos buses articulados para mejorar las frecuencias del sistema. "El promedio de espera en una estación en horas pico debería ser cercano a los tres minutos, incluso menos, y en eso estamos trabajando", concluye Angélica Castro.
Pero la gente sigue sintiendo que la espera es mayor, y que los 'Transmillenos' cada vez están más saturados.






